💰 Precio Referencial
*No disponible para compra en línea
Parado rígido, inmóvil y casi resignado, volteando hacia otro lado, “El muñeco”
representa al ecuatoriano y a la creciente indiferencia ante las muertes violentas
del país, donde noticias de sicariatos, balaceras y tragedias ya forman parte de
un panorama que se vuelve cotidiana y peligrosamente normalizado. La obra
evidencia cómo esta indiferencia se ha instalado como norma, convirtiéndonos
en espectadores pasivos del desastre, haciendo del acto de ignorar un hábito
cómodo y una forma de deshumanización silenciosa.
El muñeco sin ojos, boca, oídos ni expresión funciona como símbolo de una
anestesia colectiva: el ecuatoriano cierra sus sentidos como mecanismo de
protección frente a titulares que gritan violencia; no mira, no escucha, no siente…
“¿Para qué tienes que preocuparte?
Simple y llanamente: No le pares bola.
