Desde el enmarcado hasta el temple de la tela, una tela que sitúa el baile que trasmite el océano
y estos mamíferos, la Belluga, el Naval, la Vaquita Marina y el Zifio de Cuvier tan llamativos,
pero sin una carga responsable para su preservación, cuidados y nula concientización de
mantener su habitad, reconocer su valor en el ecosistema y la minimización que se les da aun
cuando aportan tanto a la vida y a la sociedad.
Así un artista, aunque haga obras realmente de calidad, irreales y de atractivos, visual,
conceptual, intelectual hasta sensitivo, se piensa que no es necesario su valor dispuesto.
añadiendo un “no le paran bola”
